Un cuento de Villa Blandita
Nubi y la nube que no sabía qué ser
Nubi pasaba muchas tardes en el Observatorio de las Nubes.
Era lila, tenía dos puntitas sobre la cabeza y podía quedarse horas mirando cómo el cielo cambiaba de forma.
A veces veía un pez. Otras, una montaña. Y de vez en cuando, una cucharita de sopa.
Pero aquella tarde el cielo estaba casi vacío.
Nubi acababa de ajustar el telescopio cuando una nube diminuta apareció detrás de la torre.


